Manchester, Schalke, Barça... Madrid
Ya están ahí las semifinales. En realidad están desde la ida de los cuartos, que nos dejó la descomunal sorpresa del Schalke, la ventaja clara (Undiano mediante) del Manchester ante el Chelsea y al Barça y al Madrid con todo hecho. Sus viajes no han sido más que ir a cobrar un billete premiado. Los dos ganaron 0-1 sin mayores afanes, Messi y Cristiano salieron a gol por cabeza y ahora les toca enfrentarse. Por si fuera poco una semifinal entre ambos, va precedida de otros dos partidos en el primero de los cuales están en juego la honrilla y la tendencia, y en el segundo, lo mismo más un título.
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Para el Madrid es regresar a la semifinal después de mucho tiempo. Las últimas, para que hagamos memoria, fueron aquellas ante la Juve, cuando en el partido de ida, aquí, se lesionó Ronaldo, que apenas llegó al de vuelta. Del Bosque le reservó para cuando el partido estuviera avanzado, le sacó en la segunda mitad, sacó un penalti con su inolvidable bicicleta, Figo lo falló y con eso se escapó la final. Tengo para mí que ese día le puso la cruz Florentino a Del Bosque, que empezó el partido con Ronaldo, Morientes y Portillo, los tres delanteros centro, en el banquillo. Ni ganar luego la Liga le salvó la cabeza.
Ahora vuelve el Madrid, decía, y lo hace ante el Barça. ¿Por qué juegan tanto entre sí, fenómeno nuevo? Porque, aparte de la coincidencia traviesa que ha provocado el calendario, no hay nadie que les frene, así que en cualquier torneo están fatalmente en trayectoria de colisión. Francamente, pienso que si las semifinales no les hubieran emparejado se hubieran encontrado en la final. Algo así pasó en las temporadas 59-60 y 60-61, en las que se tuvieron que eliminar entre sí en la vieja Copa de Europa. Tampoco entonces había nadie a su altura, como ocurre hoy. Shakhtar y Tottenham pueden dar fe de ello.




