El play-off futbolístico Madrid-Barça
Habló Hermel con Adebayor y nos propuso titular. "Hay que cortar la cabeza de la serpiente". Pensé que se refería al Barça, pero no: es la expresión que en togolés equivaldría a nuestras "hasta el rabo todo es toro" o "no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo". No lo ve hecho. Pero yo sí lo veo. Ya veo al Madrid y al Barça en semifinales de Champions, justo tras la final de Copa, que a su vez será justo después del Clásico de Liga. Cuatro partidos entre ellos en dieciocho días, algo inaudito, aunque no inédito. Algo parecido ya pasó en 1916, por un doble desempate en Copa, que acabó a farolazos.
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Estaba de Dios que tenía que ser así. Son los dos mejores equipos de Europa y sólo Chelsea y Manchester United se les acercan, pero a ellos les tocó el cuadro por otro lado. Además, un viento travieso les ha impulsado para que resolvieran cuanto antes sus cuartos y espantaran dudas. El Madrid se benefició de la melonada de Crouch, que le permitió jugar contra diez. El Barça encontró facilidades imprevistas en los tres primeros goles y le alivió la noche la falta de pegada del Shakhtar, que viene a ser algo así con un boxeador de preciosa esgrima pero con pegada de mosquito y mandíbula de cristal.
El 5-1 fue, en todo caso, la respuesta fulminante al 4-0 de la víspera. Guardiola se había quejado del exceso de confianza que veía a su alrededor, y tenía base para hacerlo, pero este Barça está tan tocado por la gracia que supera hasta los peligros de la autocomplacencia. Tendremos, pues, una especie de play-offs futbolísticos, con dos títulos a dirimir (¡lástima que no sean tres!). Y en el horizonte ya se vislumbra el doble duelo de agosto cuando, pase ya lo que pase, la Supercopa les enfrentará en la pretemporada. Madrid y Barça se quedan solos, por eso se encuentran tanto. Seguro que no nos aburrimos.




