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Ya se sabe: el Madrid siempre vuelve

Ya se sabe: el Madrid siempre vuelve

Mañana será el sorteo de cuartos de final, y ahí estará el Madrid. Por fin, después de seis ediciones sin alcanzar ese nivel. Estarán otros, entre ellos el Barcelona, pero lo de hoy es repetir que el Madrid vuelve a aproximarse a su sitio. El Madrid siempre vuelve, ya lo saben. El maleficio de los octavos, el maleficio del Olympique de Lyon, quedan atrás después de una noche que empezó con ataque desaforado y sin premio, pasó por una fase de desconcertante buen juego francés, se aclaró en un golazo de Marcelo y desembocó en una segunda parte que fue un festival ante un Bernabéu feliz.

Imponente Marcelo, antes y después del gol. Imponente Benzema, que definitivamente es otro, con todas las luces encendidas. Acude, presiona, quita, combina, remata, sonríe, se enfada... Está vivo. Desempolvar un delantero así es algo que Florentino le tendrá que agradecer siempre a Mourinho, que ha hecho el milagro. Ahora sólo falta que Cristiano se cure de verdad para que el Madrid tenga un poder de ataque aún más tremendo, ya que Özil y Di María siguen encontrando rendijas por las que colar balones o por las que colarse ellos mismos. Y atrás, el equipo apenas concede una ocasión.

Aunque sí hay una observación negativa que hacer: Pepe. Fue la mala nota de la noche. Vio una tarjeta muy pronto, en falta necesaria e inevitable. Nada que oponer. Pero después de eso opositó a una naranja y dos rojas, por esos descontroles sin sentido a los que se entrega, vengando no se sabe qué ofensas, o tratando de intimidar. Acabó de milagro. No siempre va a tener tanta suerte y los cinco partidos que faltan para la Décima serán de aúpa. Y un detalle hermoso: el gesto hacia Abidal, que la UEFA obstaculizó por preservar sus liturgias, pero que no pudo impedir. El fútbol crea rivales, pero no enemigos.