El Clavo Ardiendo sigue estando ahí
La expresión 'cofradía del clavo ardiendo' la lanzó Michel en un artículo en este periódico, a la vuelta de aquellos seis minutos ante la Real Sociedad que le dieron dos puntos al Madrid en el estreno de Luxemburgo en el banquillo: "Han bastado seis minutos para que se formara una especie de Cofradía del Clavo Ardiendo..." Michel lo utilizaba en tono irónico, crítico, pero Tomás Roncero y Toñín el Torero lo tomaron por el lado bueno, como toman todas las cosas del Madrid, y formaron la Cofradía. En realidad, la expresión representa algo muy ligado a la vieja esencia del Madrid: su resistencia a la rendición.
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Esa resistencia se manifiesta incluso en estos días de Barça demoledor. Ya lo advirtió Guardiola, tras el cinco a cero: "No se rendirán: otra vez necesitaremos una cantidad indecente de puntos para ganar la Liga". Bien lo sabe él: en las dos ligas anteriores le apretó el Madrid hasta lo inverosímil. En plena desbandada institucional, con Juande como emergencia en el banquillo, llegó al Clásico del Bernabéu a cuatro puntos. El gol del Higuaín le ponía a uno; el Barça tuvo que sacar lo mejor de sí mismo hasta llegar al 2-6. Y el año pasado, con Pellegrini, le empujó al récord inaudito de los 99 puntos.
Así que hasta un resultado como un empate en Sevilla, con dos tiros al larguero y arbitraje contrario, le sabe a poco al Barça, porque el Madrid hace la goma y amenaza con venírsele encima al menor respiro. Hace bien. Es su obligación. Y quién sabe: quizá eso produzca un efecto fatiga en el Barça y anime a los rivales a apretarle, como hizo el Sevilla en la segunda mitad, en la que el Barça se movió entre el fuego cruzado de afición, árbitro y equipo rival en que suele moverse el Madrid. El Barça es mejor, pero quizá no sea infatigable. El Madrid sí lo es y juega esa baza. Eso es el Clavo Ardiendo.




