International Board y la tecnología
International Board es el organismo que cuida las Reglas del Juego. Decide por ocho votos, de los que cuatro corresponden a las federaciones británicas y hacen falta seis votos para cambios en las reglas. Es un modelo que trata de preservar el juego de impulsos repentinos, que obliga a madurar mucho las decisiones. De hecho, el fútbol apenas ha cambiado desde que en 1925 se alteró la regla del fuera de juego, bajando de tres a dos el número de oponentes entre el jugador más adelantado y la línea de fondo. Han cambiado detalles en las competiciones, pero apenas las reglas: prohibir las cesiones al portero y poco más.
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Se suele acusar de inmovilismo jurásico a este organismo, pero lo cierto es que hasta llegar a ese 1925 hubo sesenta años (las primeras reglas se escribieron en 1863) de continuos cambios. Otros deportes que vinieron después (o incluso el rugby, que es casi de la misma época) son más ágiles y atrevidos tocando las reglas, pero nada indica que les vaya mejor. El fútbol está tan bien inventado que casi se puede decir que es lo que mejor funciona en este tiempo. Tanto, que resiste a los Blatter, Villar y demás plaga sin graves daños. Pero avanza el tiempo, avanza la tecnología y surge la pregunta de si se hace mal en desdeñarla para el arbitraje.
Bueno, en parte se usa. La tropilla arbitral (ya no es trío, sino sexteto y lo que venga) se comunica por sistema electrónico. Ahora se estudia colocar un chip en el balón, para los goles fantasma, y al fondo aparece el revisado urgente de las jugadas en televisión. Eso evitaría errores, evitaría polémicas. Tendríamos un fútbol más justo, pero quizá no tan divertido, y desde luego menos sagrado. Me gusta el tono cuasi religioso de este juego y el carácter de demiurgo que atribuye al árbitro. Eso se lleva mal con la tecnología. Sé que mucha gente no comparte este criterio, pero a mí me sigue gustando el fútbol como está.




