Aranzubía y el tremendo ataque blanco

Aranzubía y el tremendo ataque blanco

La semana pasada Aranzubía le ganó a su equipo un punto con un gol milagroso casi fuera de hora. Ayer le salvó otro con una actuación impecable, en el sentido literal de la palabra, ante la ofensiva insistente del Madrid. Una ofensiva que fue a más, hasta convertirse en tormenta plena durante la última media hora, en la que volcó el campo sobre la portería local. Pero ahí, en el fondo de la cuesta, Aranzubía le hizo parar. Fue una actuación maciza, plena, sin alardes innecesarios, pero con doce paradas, las más de ellas de enorme mérito. Y cuando él no llegó, contó con los palos, en los que el Madrid se estrelló dos veces.

Me agrada y me sorprende esta madurez gloriosa de Aranzubía, un portero al que siempre vi un aire un poco lánguido, lejos de esa luz que emiten los grandes. Pero lo de anoche fue una actuación seria que contrastó, por cierto, con la inactividad de Casillas, al que el Depor no dio ni un susto. En puridad, Aranzubía y los dos postes fueron la causa de que el Madrid no ganara. Pero no tiene nada que reprocharse, si excluimos la alineación de Kaká, que se paseó con su aire elegante y descomprometido de siempre durante una hora. Pero entiendo que Mourinho haga lo posible por sacarlo adelante. Y aun con eso mereció ganar.

Por lo demás, viendo el partido de anoche pensé que ya espantaremos para siempre el cliché de entrenador defensivo de Mourinho. Lo de la segunda mitad fue un ataque tremendo, como no se ha visto aún en esta Liga ni se ve casi nunca: tres defensas, dos medios, cinco delanteros y sólo una idea, el gol. No llegó pero fue un esfuerzo hermoso que el madridista le agradecerá hoy, a pesar de haberse retrasado de nuevo a siete puntos del Barça. Y un último apunte: Riazor no le prueba al Madrid. En este campo ha sacado menos puntos en los últimos tiempos que en ningún otro, incluido el Camp Nou. Por algo será.