Pere Guardiola y la joya de la Masía
El hermano de Guardiola se lleva una perla de la cantera del Barça a Inglaterra. Todo es simple. Es agente de jugadores, además de estar en el negocio futbolístico en otros ámbitos y el chico es medio inglés, literalmente. Su madre es inglesa. Pero el hecho de que Pere Guardiola, su agente, sea hermano del entrenador del club chirría un poco. La peor interpretación sería: un Guardiola construye (¡y cómo!) en favor del Barça, el otro socava. Y asusta pensar la que se montaría si fuese un hermano de Mourinho, colado en el club al socaire de este, el que estuviera haciendo una maniobra similar en el Madrid.
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Pero habrá que resignarse a que los tiempos son así. En el fútbol, los grandes hombres vienen acompañados de adherencias inevitables y la vigilancia en los clubes hacia las buenas apariencias hace tiempo que se relajó. Por ejemplo: es demasiado frecuente que un mismo agente lleve al entrenador y a uno o varios jugadores del club. Frecuentísimo. Y eso provoca tensiones y reticencias. Me consta que el Madrid se negó al fichaje de Hugo Almeida porque lo representa Mendes (agente de Mourinho y Cristiano, entre otros) y sospecho que por lo mismo es renuente a la renovación de Pepe, que me parece justa y necesaria.
Pero no es cosa del Madrid y el Barça: es cosa de todos o casi todos. Una comidilla recurrente en el Atlético es que las tensiones entre Petón y Quilón han menoscabado la credibilidad de Quique, cuyo agente es el segundo de los citados. Y así siguiendo. Hay ejemplos por todas partes. En un mundo ideal se extremarían las precauciones para que los clubes mantuvieran la soberanía sobre su propia estructura, sin permitir que se crearan en su seno grupúsculos familiares o empresariales que dan que hablar o despiertan recelos. Pero eso en un mundo ideal. Ahora mismo hay pocos clubes (aquí o fuera) que cuiden eso.




