El Barcelona ya no corre tan deprisa
Ganó el Barça, pero le costó. Este Barça había llegado a tal perfección arrolladora que cualquier vacilación abre esperanzas a sus oponentes, singularmente al Madrid. Bien mirado, empatar en Gijón no está tan mal: eso se le ha permitido al Barça toda la vida sin alarma. Perder por 2-1 el partido de ida en Londres significa un contratiempo sólo leve: sigue siendo favorito para la eliminatoria. Y ganar por 2-1 al Athletic está bien. Pero todo es menos que lo de hace poco. Lo de hace poco era un vendaval, tanto que un día me llegó a comentar alguien del Madrid: "Cuando estos ganen por uno a cero vamos a ir todos a Cibeles."
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No, ya no golea el Barça. Será la incesante presión del Madrid (que el propio Barça tiende a incrementar en su cabeza) o la aparente racha de contratiempos. Puyol no está y se nota, Valdés tampoco está y se puede notar, (aunque Pinto ayer estuvo cumbre en un cabezazo de Llorente), la plantilla es un poco justa y cada baja pesa. O, mejor, el primer once es de tal excelencia en todos sus puestos que por fuerza tiene que notar la baja de cualquiera de sus titulares. Y también es inevitable que estos acusen fatiga de combate, atentos a tantos frentes como están. Aunque a algunos no se les note, singularmente a Iniesta.
Así que el Madrid tiene una oportunidad, o quizá dos, o quién sabe si tres. El Madrid de este año es realmente bueno, si lo miramos con perspectiva. No tantos años ha ganado con tanta facilidad a casi todos, no tantos años ha llegado a la final de Copa, no tantos años ha figurado entre los favoritos de la Champions. Su problema es que para donde se mueva topa con el Barça. Su esperanza es que este Barça ya no corre tan deprisa y que ahora tiene que visitar al Mallorca y al Valencia, con el partido de vuelta ante el Arsenal entre medias. Presiento que vamos a tener una agarrada fenomenal en las tres competiciones.




