Uno de esos pilotos auténticos...
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Un lujo extraordinario tener a Schwantz en la Redacción de AS. Una leyenda de las motos con un palmarés que no hace justicia a su talento descomunal sobre aquella Suzuki 500. El texano luchaba por los títulos con una moto inferior a la de sus rivales directos, supliendo a base de coraje y frenadas que rozaban lo increíble las carencias mecánicas. Logró aquella corona del 93 pero pudieron (o debieron) ser más; en cualquier caso, lo cierto es que marcó una época en los grandes premios. Verle era todo un espectáculo, con ese estilo tan particular y aquellas larguiruchas piernas rodeando el chasis...
Ahora, ya con los 50 en el horizonte, se le nota que sigue siendo un tipo auténtico, del mismo estilo que fue como piloto. Ama las motos, han sido y son su vida, destila entusiasmo y sus ojillos se iluminan cuando rememora los viejos tiempos o analiza los actuales. Estos tan distintos a aquéllos, cuando la electrónica casi se limitaba a los radiocasetes y las motos eran potros salvajes dispuestas a desmontar a su jinete a cada segundo... El rostro surcado por las arrugas denuncia el paso de los años, aunque se mantiene tan espigado y ágil como antaño. Sin embargo, lo que mantiene inalterable es la pasión que le llevó a ser uno de los grandes, uno de los inolvidables. Y si tienen alguna duda, pregúntenle a Mela...




