Francia y los ojos de Jimena

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Cuando el periódico del cual tengo el honor de ser el corresponsal en Madrid pone al deporte español en lo más alto siento dentro de mi una gran alegría y, por qué no admitirlo, cierto orgullo. Pero no puedo decir que tal acontecimiento me sorprende. Ya que ver a Rafael Nadal y a Andrés Iniesta ocupar las dos primeras plazas del galardon Campeón de campeones entra en la lógica de los últimos tiempos. Desde hace unos años, Francia tiene "les yeux de Chimène" (los ojos de Jimena) para el deporte español. Esta expresión popular gala, derivada de una famosa obra teatral de Pierre Corneille sobre El Cid, se utiliza para describir el intenso interés, la pasión o la admiración que se puede sentir por alguien o algo. Desde Francia, miramos con deseo y sana envidia lo que los deportistas españoles están consiguiendo en múltiples disciplinas.
Claro que nos impresionan tantas medallas, trofeos y victorias pero creo que admiramos algo más profundo que posee España y que peca por su ausencia en mi país: la cultura del deporte. Ver, como en España, el fútbol, el tenis, la Fórmula 1, el baloncesto... Ocupar tanto espacio en la vida de la gente de todas las edades y de todos los niveles sociales es algo que nos maravilla porque no existe en la sociedad francesa. Salvo en momentos puntuales y excepcionales como, por ejemplo, el Mundial de fútbol de 1998. España gana en todo porque sus ciudadanos aman el deporte, valoran el deporte, pelean por el deporte.



