Uno de los títulos más celebrados por todos
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La visita de Toni Elías a AS fue un gustazo. En primer lugar, porque con ella completamos la trilogía de los campeones del mundo de 2010, tres figuras que han querido compartir con todos nosotros una temporada histórica. Además, creo que el título del manresano ha sido uno de los más celebrados por los aficionados al motociclismo. Lo merecía porque ha luchado y sufrido sobremanera para llegar hasta donde ahora está, en una medida que hubiera hecho desistir a más de uno. Pero a Toni no, él es un currante de la moto, todo corazón y pundonor, capaz de dar un paso atrás con su ingreso en Moto2 para demostrar que tiene un sitio, y de privilegio, en el Mundial.
Por si este argumento fuera poco para que nos sintamos orgullosos del chaval, sólo hay que mirarle a la cara, dejarse contagiar por esa sonrisa infinita e imborrable, para confirmar que también es un gran tipo. Quizá suene a argumento peregrino y lo admito, pero en un mundo del deporte cada días más profesionalizado, frío y distante es un placer encontrarse con un campeón tan entrañable. Lo era, desde luego, antes de subir a ese olimpo de los más grandes, pero el mérito es que mantiene el mismo talante después de disfrutar del dulce sabor de la gloria. Con ello tenemos una muestra más de que la excelencia del triunfo no está reñida con la generosidad. Y tampoco el talento o la ambición. Me gusta que Toni sea campeón del mundo... pero también una persona tan estupenda.




