El Villarato pierde su Mundial en Zúrich

El Villarato pierde su Mundial en Zúrich

Bueno, pues será para Rusia en 2018 y para Qatar en 2022. El Mundial se aventura por tierras nuevas. Rusia nunca organizó un Mundial ni una Eurocopa, Qatar tampoco un Mundial, claro. Territorios vírgenes, pues, y ricos, muy ricos, mientras el petróleo siga siendo imprescindible. Harán nuevos campos (los de Qatar tendrán aire acondicionado, porque las temperaturas en verano son allá insufribles) y espero que hagan sendos buenos mundiales. Nosotros nos quedamos con un palmo de narices. Habíamos llegado a un acuerdo con Qatar para cambiar votos, pero a la hora de la verdad les resultó a ellos, a nosotros no.

Un poco me lo temía, no les voy a engañar. La astucia aldeana con que Villar consigue mantenerse durante tantos lustros en un puesto que tampoco ha interesado a nadie serio en todo este tiempo no alcanza para una cosa así. A esas alturas la FIFA es algo así como el Estado Vaticano, donde hay que moverse con la sutileza de la curia. Villar se empleó a fondo, sí, en un discurso pelotillero y un poquito demencial, poniendo tanto énfasis en la honradez de los votantes (entre los que se cuenta) que casi hizo dudar de ello. No le valió. Pensaba tener ocho votos seguros y se quedó en siete. ¿Sería el discurso?

Y de ahí no subimos. En la primera ronda cayó Inglaterra. Y en la segunda, que fue definitiva, Rusia se llevó los dos votos de Inglaterra y hasta dos que desertaron de Holanda-Bélgica, hasta sumar, con los suyos de origen, trece. Nosotros nos quedamos en nuestros siete. Me da lástima por el buen trabajo de tanta gente (la Federación no es monolíticamente torpe, hay gente buena y eso explica que cada domingo haya miles de partidos, con su árbitro y todo, que se desarrollan con orden) y por todos nosotros. Pero aquí no había tiqui-taca, ni Xavi, ni Iniesta, ni Casillas. Este era el Mundial del Villarato, y se perdió.