Las espinas españolas de Mo Farah
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La final de 10.000 metros de esta noche, en contra de lo que sugiere el ránking del año, tiene toda la pinta de convertirse en un duelo entre británicos y españoles. Mo Farah y Chris Thompson contra Ayad Lamdassem y Carles Castillejo. Y tiene también el aire de ser táctica, porque a la mayoría conviene un ritmo medio, sin exageraciones, con sólo unos pocos toques a rebato en momentos muy determinados y con un zafarrancho de combate letal cuando falten 400 metros para la meta. Va a ser un duelo de velocistas, si se me permite la expresión, que parece contrastar con la magnitud de la distancia a recorrer. También puede ser que alguien con aspiraciones discretas intente ejercer de suicida, para ver, paradójicamente, si su suerte mejora estableciendo un ritmo alto que corte las alas a los más rápidos. Pero no creo que éstos caigan en la trampa.
Mo Farah es un hombre muy rápido, que tiene dos espinas españolas clavadas en el corazón. Nació en Mogadiscio (Somalia), llegó con diez años a Gran Bretaña (ahora tiene 27) huyendo de la guerra y se reunió con su padre, que ya residía en las Islas. En el Europeo de Gotemburgo, hace cuatro años, llegó a la recta final de los 5.000 metros con Jesús España y el madrileño le ejecutó en toda regla. "Ya sabía lo que iba a suceder", dijo el bueno de Mo (de Mohammed). Primera espina española. Luego llegó la segunda, en el pasado invierno: Alemayehu Bezabeh volvió a ejecutarle en los Europeos de cross. Esta vez Mo no dijo nada: le retiraron en camilla, desmayado.




