Ojalá hubiera estado Kaká

Ojalá hubiera estado Kaká

Sé que es muy fácil escribir este tipo de reflexiones después de un partido, pero no puedo esconder que, anoche, me acordé mucho de Kaká después de que Rafael van der Vaart fallase la mejor ocasión del Madrid. El debate tonto y perverso que algunos habían intentado introducir en el madridismo sobre la superioridad del holandés con respecto al Balón de Oro brasileño ha quedado retratado. Porque no podemos imaginar que un hombre como Kaká, tantas veces decisivo a lo largo de su carrera, hubiera fracasado en ese mano a mano con Víctor Valdés tan claro. Un gol que, seguro, hubiera tenido un efecto enorme sobre ese Real Madrid, ya que hubiera significado el 1-2 y hubiera metido tanto al público como a los jugadores merengues en un espíritu diferente. El de que se podía hacerle algo al Barça.

Este fallo de Van der Vaart ha marcado la diferencia entre un jugador que puede resultar útil para suplir a otro y un campeón rebosante de talento como Kaká que, a pesar de no haber convencido todavía en Madrid, lleva dentro la capacidad de aparecer y de revolucionar el destino de una gran cita como la de ayer. El nuevo proyecto instaurado por Florentino Pérez tiene que seguir apostando por este gran futbolista que los madridistas echaron de menos anoche.