Ahora están más lejos los riesgos
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El Sporting vuelve a un campo que le trae buenos recuerdos. En Zorrilla certificó media permanencia con el gol de Bilic y la manopla final de Cuéllar. Históricamente, el campo pucelano tiene otras connotaciones para los rojiblancos, como la final de Copa ante el Real Madrid, en 1982, disputada en desigualdad de condiciones frente a un rival descansado. Fue una noche de abril, pero con un frío similar al que se anuncia para el fin de semana, que echó para atrás a numerosos seguidores sportinguistas. En esta ocasión, habrá mini-mareona o mareína, pero con más de 2.500 fieles capaces de desafiar todo tipo de inconvenientes para dejarse notar allá donde vaya el Sporting, al margen de temporales. El mejor ejemplo fue el de la pasada campaña, con precios de rechazo que no pararon a casi 4.000.
El de esta tarde debe ser un partido de tranquilidad y concordia, sin la tensión de la pasada campaña, por los riesgos clasificatorios de descenso. El Sporting goza de una situación menos complicada que los pucelanos, pero con demasiada distancia hasta mayo, por lo que las diferencias actuales no tienen una importancia como para provocar tensiones, al margen las meramente deportivas de los 90 minutos bajo el frío de Zorrilla. Es una buena oportunidad, en vísperas de unas fechas en las que se propagan mensajes de paz y felicidad, que las divergencias de antaño se cuelguen en el baúl del olvido y los componentes de la mareona sean bien recibidos.




