Franck cree en el nuevo gran Real

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Siempre hablamos de estos jugadores argentinos, brasileños o africanos que han huido de la miseria gracias al fútbol. Pero olvidamos que, también en nuestra rica Europa, existen futbolistas que vienen de la pobreza y que han encontrado en el deporte rey su única vía de salvación. Franck Ribèry es de esos. Un hombre nacido en un barrio humilde de la ciudad norteña de Boulogne-sur-Mer que, como sus padres, ha hecho de la lucha una forma de vida. Su padre es obrero y su madre limpia casas. Así que, hasta que Franck se hizo famoso, no ha habido mucho dinero en la familia Ribèry. Y el futuro parecía incierto. Eso forja un carácter...
Este jugador que el propio Zidane ya había cogido "por debajo de su ala" en el último Mundial quiere lo mejor para él y los suyos. Y lo mejor, por supuesto, se llama Real Madrid. Por amor para su mujer, Wahiba, se convirtió al Islam y también por amor le quiere hacer ahora un regalo maravilloso: la vida en España. El sueño de Wahiba, tal y como lo fue, en su día, el sueño de Véronique Zidane. Sin embargo, más allá de este empuje del corazón, Ribèry es un futbolista ambicioso e inteligente. Es cierto que cambia regularmente de club pero es porque siempre aspira a ser mejor y mejor. Eso último se está acercando. Ya lo ha confesado a sus íntimos: quiere ganar la Liga de Campeones y ser elegido Balón de Oro y sabe que el nuevo Real Madrid que se está cociendo para el futuro será su mejor aliado. Quiere ser una parte activa de un proyecto que dejará boquiabierto al mundo entero. Y no podemos contradecirle...



