También habrá una 'armada española' en Augusta

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La madrugada del martes al miércoles el zapping de mi mando se cruzó con la reposición de la última jornada del Masters de 1994 en Golf +, ese canal de Digital que tantos disgustos nos cuesta con nuestras parejas a los locos por el golf. Chema Olazábal, con más pelo y menos cuerpo que ahora, exhibió un juego corto de seda para imponerse a Lehman. Sólo Seve, el gran Seve (dos Masters, tres Bristish) había conseguido alzarse con este major (grande) que celebra su 73ª edición. Olazábal, que vuelve a buscarse a sí mismo después de una grave lesión de espalda, repitió en 1999. Greg Norman vio sus chips mágicos de cerca en el último partido. Ya han pasado diez años. ¿Por qué no soñar con la victoria de otro español?
Sobre el papel, Sergio García es el mejor colocado. Aún sin un grande en su bolsa y tras su mala actuación en el reciente Shell Houston, su victoria se paga '26 a uno' en las apuestas. Tiene por delante a Tiger (tres a uno), Mickelson (10), Ogilvy (17), Harrington (19) y Goosen (23). Y aunque no le discuto ser un superclase (¡ay, pena de putt!) al nivel de cracks nuestros como Nadal, Alonso o Gasol, yo soy más de disfrutar con el swing imperfecto e intuitivo, simpático como él, del pisha Jiménez. Un eurito de mi apuesta irá para su coleta. Se paga a 126, como a 126 se paga la victoria de Quirós, ese gaditano, el más largo pegador del circuito europeo (media de drive de 282 metros en 2008), al que el recorrido le va por eso al pelo... si se confirma con el putt. Yo, en cualquiera de los casos estaré contento: la madrugada del pasado martes vi a Olazábal ganar...



