De Robinho, Kaká, Lass y Huntelaar
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Robinho ha pasado en un año de celebrar una Liga en el Bernabéu y su cumpleaños en el Buddha Bar a sufrir para evitar el descenso con el City y a pasar su aniversario en un avión para volver lo antes posible a Manchester para no encrespar más a su entrenador, Hughes, que ya está harto de sus caprichos. Robinho pegó la espantada en Tenerife para forzar a su club a que le vendiera al Chelsea en el mercado de invierno tras constatar que Kaká no mordió el mismo anzuelo que picó él. Va a pagar dos consecuencias: un multazo de 340.000 euros y el banquillo. Se tiene bien merecido el escarmiento.
Porque Robinho ha fallado en todo. No sólo en su órdago al City por la pataleta que le sobrevino tras lo de Kaká, sino también en la estrategia. Igual que hay una norma (la que afecta a Lass y Huntelaar) que regula las leyes de la Champions, hay otra superior (porque emana de FIFA) que impide a un futbolista jugar en tres o más equipos distintos en la misma temporada. Robinho jugó la Supercopa de España con el Madrid y en la Premier con el City. No puede irse al Chelsea ni a ningún otro club . Ha montado otra bronca para nada. En su línea.




