Raúl reclama cinco victorias, y luego...
Estaba a punto de comenzar este artículo, con la intención de tratar los posibles refuerzos del Madrid y sus dificultades (resulta que el City se cruza en la operación Diarra II) cuando me llamaron de Cataluña Radio. Querían saber si se está gestando en Madrid algo así como el Juntos Podemos, de hace dos años, la reedición de la Cofradía del Clavo Ardiendo. Les comenté que no lo veía. Que una cosa son las declaraciones para defender la dignidad y la autoestima y otra creer, realmente, que el Madrid puede ganar esta Liga. Que eso me sonaba casi extravagante. Al colgar, me pareció haberles decepcionado.
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Es como si desde allí mismo se reclamara una persecución que le daría interés al campeonato. Pensé, al colgar, que lo que siempre se quiere, en Madrid o en Barcelona, es ganar la Liga, pero con el otro acechando hasta última hora, y a ser posible con alguno o algunos más en la pelea. Un Madrid a doce puntos del Barça antes de terminar la primera vuelta es una decepción general, no sólo una decepción para los madridistas. Pero más decepción aún sería un Madrid que renunciara desde ya a rehabilitarse, a perseguir, a confiar en un bache prolongado del Barça para tratar de alcanzarle y remontar.
Lo dijo Salgado, lo dijo Juande, lo dijeron ayer Heinze (ése cuenta poco) y Raúl (ése cuenta mucho). Raúl piensa que los próximos quince puntos (doce a disputar en casa) serán decisivos. Ganarlos, es la idea de Raúl, y en ese periodo recortarle algo al Barça, confiando en al menos una caída del rival. Dar idea de reacción, de que se hace la goma, con una segunda vuelta por delante. Ganar esa baza moral. Hace bien en pensarlo, en creerlo y en desearlo. Tres puntos al mes: eso es todo lo que el Madrid necesita recuperarle al Barça. Así lo verá Raúl. A mí, hoy, me parece inverosímil, pero... ¡Esto cambia tanto!




