Santos no es un prisionero del Atlético
Bueno, pues a Santos Mirasierra le han metido tres años y medio de cárcel, que tendrá que cumplir. Es una noticia penal, que no debería ocupar espacio en un periódico deportivo si no fuera por lo que fue: su detención se produjo en el Calderón (o en sus afueras) como consecuencia de su enfrentamiento agresivo con la Policía Nacional. Aquel polvo trajo otros lodos: sanción exagerada, luego disminuida, finalmente cumplida (el Atlético recibió al PSV a puerta cerrada) y queda el partido de Marsella, que se espera bravo. Porque allí han hecho de Santos Mirasierra un caso especial.
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Conviene recordar (y tengo la esperanza de que este razonamiento llegue a Marsella) que Santos Mirasierra no es un prisionero del Atlético. Santos Mirasierra ha sido detenido, juzgado y condenado por el sistema de justicia de una democracia homologada, por un delito de resistencia y agresión a la autoridad. Le toca lo que le toca, y mala suerte, y bien que lo siento. Pero ni es un prisionero del Atlético, que nada tiene que ver ni con su detención ni con su pena, ni es un preso político, como 'farouchement' dijo su abogado, ni está en las mazmorras del franquismo. Simplemente es un ultra que se excedió.
Además es tan ciudadano español como francés. Goza de la doble ciudadanía, porque es hijo de españoles, y eso es una ventaja para muchas cosas, pero tiene su anvés. Y el anvés es éste: aquí es un preso español, un ultra español que atacó a la policía española en España y ha sido detenido y juzgado en este que también es su país, como fue el de sus padres y el de sus abuelos y tatarabuelos. Me sabe mal lo que le pasa. No me gusta verle así. Pero me consuela pensar que este caso puede hacer que tantos y tantos insensatos de acá, allá y acullá se lo piensen más antes de hacer el macarra en los campos de fútbol.




