Grandezas y miserias del fútbol
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El pasado domingo en Tarragona saboreé en dos horas todas las emociones que puede generar el fútbol. Nàstic y Hércules ofrecieron un espectáculo de velocidad, goles y oportunidades que acabó en empate, pero ambos hicieron méritos para ganar. Hubo incertidumbre, sorpresa, alternativas, talentoTodo era perfecto hasta que aparecieron aquellos que confunden la pasión con la violencia, tanto física como verbal. Sendoa Agirre fue agredido en el momento de sacar un córner. Digo agredido porque así hay que calificar al hecho de recibir escupitajos e insultos por parte de un grupo de individuos que no representan a nadie.
Sendoa aguantó el tipo mientras los vigilantes de seguridad y el asistente hacían la estatua sin cumplir con sus obligaciones: los primeros por no impedir la agresión y el auxiliar por no reaccionar informando al colegiado. Sendoa tuvo una templanza ejemplar y no quiso rememorar las tristes imágenes que en su día protagonizó Cantona, aunque seguro que ganas no le faltaron. Él fue profesional y habló a toro pasado, ya con la cabeza más fría. Otros no hicieron bien su trabajo. Una situación muy triste que no debería volverse a ver.




