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Una celebración con aire de título

Una celebración con aire de título

Marcó Higuaín y la celebración fue especial, fue un festejo con olor a título. Quedan cinco jornadas y el Madrid le saca diez puntos al Villarreal (más el goalaverage particular) y once al Barça. Tres de los cinco partidos que le restan los va a jugar el Madrid en el Bernabéu. Le bastan cinco puntos para ser campeón. Se han visto imposibles, pero este sería más imposible todavía, creo yo. El Madrid puede sentirse campeón después de un partido serio, intenso y sufrido en los Campos de Sport de El Sardinero, en los que el Racing hizo el gasto pero el Madrid se llevó el premio, por ser mejor en las dos áreas.

Ya la cuenta es sólo saber cuándo será campeón el Madrid, Podrá serlo la próxima jornada, si gana en el Bernabéu al Athletic y ni Villarreal ni Barça ganan. Si no es esa semana será la otra, o la otra. Es lo mismo. Pero aprovecho para decir que a mí no me gusta nada lo del morbo del pasillo en el derby porque el pasillo, vieja costumbre, está concebido como un homenaje, no como una humillación. Es una vieja cortesía que se le ofrece al campeón, no una ignominia para el que aspiró a serlo y no pudo. Verlo como lo segundo es equivocar su sentido. Es equivocar el sentido del deporte todo.

Pero vuelvo al partido de ayer. Valió para confirmar que el Racing es un equipo fuerte, que con razón aspira a la Champions, pero también que la defensa Ramos-Cannavaro-Pepe-Heinze, bien protegida encima por Gago (que va a más) y por Diarra (que se soltó) es muy difícil de perforar. Ahí se estrelló el Racing. Por arriba es por donde le falta algo al Madrid, sobre todo ahora que Robinho está como en huelga de piernas caídas. Lo que nunca le falta es la presencia indesmayable de Raúl, que sigue goteando sus goles, decidido a apurar hasta última hora sus posibilidades de ir a la Eurocopa. Es una fiera.