Cuidar lo esencial del club

Una de las muchas cosas que me gustan del Real Madrid es esta actitud cada vez más cuidadosa que demuestran los jugadores con los aficionados. No sé si el famoso libro de conducta interna tiene algo que ver con esta forma de ser o si podemos descubrir allí un efecto positivo de la extrema mediatización del club blanco. O si les sale naturalmente del corazón. En el fondo poco importa la explicación, lo que cuenta es que los futbolistas, los miembros más visibles del madridismo, tengan de verdad en mente que los seguidores son esenciales y que es necesario atenderles con la máxima simpatía, respeto y amistad. Que se llamen socios, peñistas, aficionados o simples simpatizantes, forman la masa social del Madrid y son la base de la existencia misma del club más potente del mundo.
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Parece una obviedad recordarlo, pero en el mundo del fútbol actual, donde los clubes se convierten en productos bursátiles que pasan entre las manos de las empresas y de los millonarios, ser una entidad que depende de sus socios me parece una magnífica suerte. Ramón Calderón lo sabe bien. Él estaba en la Junta directiva cuando Florentino Pérez salvó la economía del Real Madrid y permitió a la entidad seguir con su modelo independiente, exitoso y centenario. El modelo de los socios.
Por todas estas razones, soy el primero en aplaudir cuando el presidente utiliza sus vacaciones de Navidad para acercarse a los "fans" y transmitir el cariño del club a las peñas de Lanzarote. Un gesto que le honra. Que se encuentren en las Canarias, en China o en Arabia Saudi, que puedan, o no, acercarse al Bernabéu cada domingo, los seguidores del Madrid son iguales. Y cualquier detalle de este tipo les hace sentir miembro de la familia.



