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Dios castiga sin piedra ni palo

Dios castiga sin piedra ni palo

Me alegré por Ron Dennis, lo confieso. Ya sé que es un sentimiento negativo, pero ustedes y yo nos encontramos a diario en este recuadro y no sería leal a nuestra relación si no les confesara que es así. Me alegré por Ron Dennis, porque pienso que merecía este final, chusco para él. Durante todo el año ha tenido en sus manos el Mundial de pilotos y lo ha perdido por su fea predilección por uno de sus dos pilotos, el menos bueno. Y su niño bonito le falló. Se picó cuando le pasó Alonso. Le hubiera bastado con mantenerse cómodamente cuarto, pero su soberbia le pudo.

Y como Dios castiga sin piedra ni palo, Dennis y Hamilton se quedaron sin título. Ganó Ferrari, el equipo de más pedigrí en este circo, el que más seguidores tiene en el mundo, y que en Italia es toda una pasión. ¿Hubo órdenes de equipo? Quizá, pero no se podrá demostrar. Si las hubo, se tradujeron en un crimen perfecto. Del último repostaje Massa salió con tráfico, Raikkonen apretó en su vuelta antes del suyo y luego salió primero. ¿Trile o casualidad? En todo caso, algo indemostrable. Y tengo la sensación de que el Mundial le debía algo a este finlandés, frío en el circuito y caliente en la noche.

Y mil gracias a Alonso. Con su equipo y los comisarios de la FIA en contra nos ha tenido ahí, ante la tele, hasta la última hora. Durante buena parte de la tarde fue campeón. Lo hubiera sido sólo con que se parara uno de los Ferrari. Llegar ahí con tanto en contra es para hacernos felices. Tan felices como triste estará el jefe de ese equipo que contrató al bicampeón del mundo para hacerle escolta de Hamilton.El jefe del equipo que espió a los Ferrari que al final le ganaron. El tipo que lloró en Monza, vino a Santander a hacerle la pelota a Botín y anteayer insultó a una colega de L'Equipe. Ron Dennis. Un prenda.