Segundo no significa segundón

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Dentro de los numerosos tópicos que andan por el mundo del fútbol, siempre se habla de: "La soledad del portero ante el penalti". Es cierto que un guardameta aparece como un futbolista muy aislado, solo frente al peligro. Sin embargo, raramente se hace eco de la soledad extrema que puede sentir el entrenador. Él tiene que tomar las decisiones y asumirlas frente a todo el mundo. Cuando el equipo gana, solemos ensalzar la labor de los jugadores pero, cuando pierde, el primero que atacamos siempre es al entrenador. Por todas estas razones, es vital que pueda estar acompañado por alguien que le ayude a llevar el peso de un cargo tan específico. Este hombre providencial se llama "segundo entrenador". Se usa la palabra "segundo", pero no para significar que es menos importante que el "primero".
El "segundo" está aquí para que el entrenador sea "segundado", es decir ayudado, defendido, apoyado. Manolo Ruiz es esta persona que permite a Bernd Schuster aguantar la increíble presión que supone dirigir el equipo más mediático del planeta. Los dos trabajaron juntos por primera vez en el Xerez hace seis años. Se separaron cuando Schuster salió de España pero, desde la época del alemán en el Levante, siempre van de la mano. Son compañeros de viaje, para lo bueno y para lo malo. Manolo Ruiz es una persona que lucha en la sombra y no hay que menospreciar nunca su papel. Porque el fútbol es un deporte colectivo. Y también lo es en el banquillo.



