Un duelo que trasciende al rugby

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Aunque sigo siendo un romántico que prefiere la emoción del deporte al business que le rodea, soy conciente de la situación actual. No se pueden separar los grandes acontecimientos deportivos de la economía de mercado que rige el mundo. Miremos el otro lado del Mundial de rugby. Francia recuerda con nostalgia el de fútbol que organizó en 1998. El triunfo de los bleus supuso una inyección de moral para la población y un incremento del consumo que tuvieron un efecto sensible en el crecimiento económico del país. Ahora se busca repetir la hazaña con el equipo de Bernard Laporte (seleccionador y futuro ministro de Deportes).
Luc Chatel, secretario de Estado de Turismo y Consumo, calcula que se ganarían 8.000 millones de euros por el "efecto rugby" (hoteles, restaurantes, tiendas, turismo...). Y, por supuesto, el tan mediático presidente Nicolas Sarkozy no quiere perder la oportunidad. En el 1998, Jacques Chirac subió en los sondeos gracias al triunfo de Francia sobre Brasil. Sarkozy, elegido en mayo, está viendo cómo declina su estado de gracia. Así que se ha convertido en el mayor seguidor de la selección, cuando lo que le gusta es el ciclismo. Todos quieren aprovechar los éxitos de Chabal y sus compañeros. ¡Cuidado! Cualquier avant puede costar muy caro.



