Lo que diga Don Alfredo Di Stéfano

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Todavía veo claramente la escena: a las 7:30 horas de la mañana, un avión pequeño despega del aeropuerto de Paris-Le Bourget. A bordo, dos mitos y una persona más: Alfredo Di Stéfano, Zinédine Zidane... y yo. Este momento fue único, lo titulé: "Regalo divino". No era para menos. Volvíamos de la celebración del 50 aniversario del Balón de Oro y durante dos horas charlamos sobre el fútbol y la vida. Recuerdo con delicia cada una de las palabras que fueron pronunciadas. Aquella mañana de otoño me di cuenta de quién era de verdad el inmenso Don Alfredo Di Stéfano. Sabía que para ser una estrella del fútbol había que tener un don especial y ser capaz de desarrollarlo con trabajo y abnegación. Pero entendí que para convertirse en una leyenda como Don Alfredo, hacía falta una mente privilegiada, una visión superior y un pequeño suplemento de alma.
Por eso cada reflexión emitida por el presidente de honor del Real Madrid muestra el camino a seguir. Ahora mismo, no me gustaría ser Bernd Schuster. Don Alfredo dice que el Madrid "tiene que dar espectáculo". Un deseo del maestro es una orden que cualquier madridista tiene que acatar. Schuster no puede fallar, no le puede fallar. Por cierto, me alegro por este premio alemán concedido a Don Alfredo. Otro galardón que viene de fuera. Un día alguien tendrá que explicar por qué oscura razón el hombre mas importante de la historia del deporte en España no ha recibido nunca el premio Príncipe de Asturias



