El Cid en el Real Madrid

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Puede parecer una enorme falta de humildad por mi parte pero no puedo resistirme a hablarles de un compatriota mío. Aunque suene a intento de identificación personal. Si yo soy un francés que se atreve a escribir sobre los españoles, en el siglo XVII, otro francés llamado Pierre Corneille le dedicó una obra de teatro entera a un español mítico: el Cid. Por favor, no hagan odiosas comparaciones, Corneille fue uno de los escritores más importantes de la historia de la literatura Esta obra está llena de reflexiones filosóficas y una de ellas se refiere a la juventud. "Soy joven, es verdad, dice el Cid, pero para las almas bien nacidas el valor no espera la cantidad de los años". Leyendo el reportaje publicado en esta doble página, me acordaba de dicho verso de Corneille. Tiene razón el poeta, el talento y la sabiduría no dependen del número de inviernos y veranos acumulados a lo largo de una vida.
Y, al revés, la juventud por sí sola no puede ser una garantía de éxito. Sólo es un estado pasajero. Lo bueno de este Real Madrid de ahora, que tanto nos ilusiona, reside justamente en su capacidad de reunir clase y juventud en la mayoría de sus componentes. Esta doble virtud nos deja entrever éxitos notables para mucho tiempo. Pero no garantiza nada. Siempre entran en acción otros factores más o menos influyentes. No podemos caer en una euforia tan angelical como la juventud misma. Porque lo realmente difícil es durar.



