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El Sevilla vuelve al terreno de juego

El Sevilla vuelve al terreno de juego

El Sevilla vuelve hoy al terreno de juego. Muy pronto, sin duda. Este partido sí que no tenía que haberse jugado, y de hecho el Milán se ofreció a aplazarlo o suspenderlo. (El Milán ha dado una gran talla, al comparecer con Galliani en la capilla ardiente, de forma imprevista). Pero la UEFA tiene su fiesta montada para estas fechas en Mónaco, ese divertido rincón de Europa con un astado-casino, y la UEFA no renuncia a un sarao así como así. Ayer celebró el sorteo de la Champions, junto a la entrega de premios del campeonato anterior y para esta noche mantiene la Supercopa, Milán-Sevilla.

No me gusta, digo. Un partido existe si es un partido íntegro, si los dos equipos están en condiciones de jugar. Anteayer veía yo a todo el Sevilla en la capilla ardiente, tras haber regresado de madrugada de Atenas. Todos de pie, junto a la pared, dos horas recibiendo pésames, aturdidos, tragando lágrimas. Me pregunto cómo estarán esta noche sus almas y sus cuerpos, cuál será su disposición para un partido que pretende ser la cumbre del fútbol europeo. El Milán tendió la mano, pero la UEFA no quiere que nadie arruine su cuchipanda. En fin, el fútbol, ya se sabe, es un tren de alta velocidad.

Y el Sevilla es esclavo de eso. El Sevilla ha pasado de la noche a la mañana a ser un grande de Europa, un equipo de esos de sesenta partidos por temporada, una de las piezas imprescindibles de esta colosal industria del espectáculo que es el fútbol, y no puede dar la espalda a su realidad. Dicen que el tiempo lo cura todo. Al menos lo mitiga. Pero el tiempo también necesita tiempo, y esto es demasiado pronto. Claro, que alguna vez tenía que ser. El lunes será AEK, y luego todo lo demás. En fin, que el Sevilla vuelve y Puerta lo verá desde arriba. A él dedicarán sus compañeros sus afanes. Y nosotros el recuerdo.