A medio camino de la historia

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Cada vez que oigo las sirenas italianas que llaman a Diarra me pongo furioso. Hemos notado el interés de clubes como el Inter que, incluso, ofreció cerca de quince millones de euros por él. Estoy seguro de que Mahamadou no tiene ninguna intención de dejar ahora el Madrid. Aparte de que es consciente que ya está en el club más emblemático del mundo, Diarra sabe muy bien que sería una irresponsabilidad y un cálculo muy malo por su parte. Después de ocho meses en el Madrid, sólo ha hecho la primera parte del camino que le llevará, quizás, a hacer historia en el club blanco.
Diarra ha vivido el peor trozo de su experiencia madridista. Tuvo que superar el peso del precio descomunal que pagaron por él, tuvo que hacerse un hueco en un vestuario que le ayudó poco al principio y encontrar un idioma futbolístico común con Capello. Pero, sobre todo, tuvo que convencer a la exigente afición madridista de que el jugador que triunfaba en Lyon no era su primo sino él. Ahora le queda a Mahamadou la parte más bonita del camino. Ahora toca disfrutar durante mucho tiempo con la camiseta blanca sobre sus amplias espaldas. No es hora de irse.



