Jordi Trías remata un esfuerzo NBA
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En una situación como la que se le presentaba ayer al Real Madrid, lo peor que puede ocurrir es enfrentarse a un equipo alto y móvil. Era el tercer partido de los blancos en 48 horas: y los dos primeros fueron sendos thrillers a cara de perro donde el Real se dejó hemorragias de energía ante Tau y Gran Canaria. Esfuerzos así restan litros de oxígeno y valen su peso en neuronas de concentración y tensión que se esfuman. Viene a ser más o menos el nivel de esfuerzo que se requiere en los más agotadores playoffs o viajes de costa a costa en los días de perros de la NBA.
La frescura de un rival altísimo, y con la genialidad de Navarro y Ukic, abrió brecha desde el primer cuarto. Para escapar del abrazo de la anaconda azulgrana, el Madrid necesitaba una dosis extra de tensión o el combustible que se había quedado en las batallas de viernes y sábado. El dinamismo del nuevo campeón también se condensó en Jordi Trías, un swingman, comodín alto lleno de versatilidad que ya había presentado problemas a Unicaja y Joventut: al lidiar con Trías, Aíto debió recordar al Andrés Jiménez que él esculpió en los años 80. Cansancio, calendario brutal de playoff, y choque con una máquina alta, fresca y animada, que se dibuja en un solo nombre: Jordi Trías. Todo junto, demasiado para el Real Madrid. Y para el MVP Trías, expuesto ante el universo NBA, esta Copa de Málaga puede haber sido lo que para Pau Gasol fue la de 2001...




