De verdad, un compromiso muy sincero

Cada vez que un famoso aparece en una operación humanitaria, mucha gente pone en duda las motivaciones de dicho compromiso. Hay tantos ejemplos de engaño en este tipo de acciones que es lícito hacerse preguntas. Las manifestaciones moralizadoras de algunos pueden llegar a provocar el efecto contrario al buscado para una causa (que casi siempre es buena). De la misma forma, los ciudadanos pueden ver algo de hipocresía en el repentino interés social de enormes multinacionales que, aquí, cierran fábricas y echan a miles de trabajadores y, luego, buscan la paz de su conciencia en acciones humanitarias.
Noticias relacionadas
Sin embargo, en el caso de Zidane, no tengo ni un solo gramo de duda. Le doy todo el crédito del mundo. Tuve la suerte de pasar mucho tiempo con él en los cinco años que jugó en España y comprobé su sincero compromiso.
Ante todo, Zizou es un hombre que sabe de dónde viene, a pesar de los millones de euros que le han caído encima. Y quiere con locura a los niños. Puede ser frío, pero cuando se acerca un pequeño, su rostro se abre. Por ello, no me extraña que haya decidido ayudar a los niños que más sufren. Sabe que tiene que devolver algo a la sociedad. Además, Zinedine es un ejemplo perfecto de lo buena que puede ser la multiculturalidad. Ciertos valores son universales y cuando Zizou habla de ellos su discurso llega mucho más lejos que cualquier otro. Mucho más lejos que cualquier político. Sobre todo.



