Yo digo Joaquín Maroto

"¡Tengo un tractor amarillo!"

Joaquín Maroto
Redacción de AS
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Un grupo de españoles, gente de Huelva, llegaron ayer hasta Hamburgo de resaca de Leipzig. Y Cantaban: "Tengo un tractor amarillo, que es lo que se lleva ahora. Tengo un tractor amarillo porque es la última moda". Se habían sumado a la fiesta de los miles de ecuatorianos que celebraban el histórico pase de su selección, la Tri para ellos, el Tractor Amarillo para nosotros, a los octavos de la Copa del Mundo. A Ecuador no le ha sonado la flauta por casualidad. El sistema y el orden han cuajado gracias al trabajo desarrollado en los últimos 15 años por los cuatro últimos directores técnicos: Dusan Drascovic, Pacho Maturana, Hernán Gómez y Luis Fernando Suárez, el actual seleccionador. En este tiempo sólo pasó un bache, fue en la Copa América de 2004. Desde entonces todo son alegrías. Hace ya siete años que la Ecuafútbol impuso que los equipos de la Liga Profesional del país disputaran campeonatos paralelos en las categorías Sub-15, 18 y 20. De ahí han salido los jóvenes valores de un equipo que va primero, que ha marcado cinco goles, no ha recibido ninguno y que acumula jugadores en el top-ten. Ecuador llegará el martes a Berlín para medirse a Alemania con el primer puesto del grupo A en juego y la posibilidad de evitar a Inglaterra en cuartos.

El partido de ayer también dejó malas consecuencias. Ecuador perderá el martes a Carlos Tenorio, Valencia y Espinoza. Suárez no quiere arriesgarse a perderlos. El seleccionador también trabaja para evitar la euforia. Para ello ha repartido un cuento a sus jugadores que relata la historia de un hombre que se enriqueció con una vaca como único medio de vida. Hasta que un día otro más pobre que él mató a la vaca por envidia. Al paso de los años el envidioso volvió y vio que el vaquero se había hecho rico. Le preguntó de qué manera lo había logrado: "Tenía una vaca que me daba leche, y un día me levanté y estaba muerta. A partir de ese momento ya no podía vivir sólo de ordeñar una vaca. Me puse a trabajar firme, a aceptar desafíos y a levantarme cada día en busca del pan. Lo hice y llegué hasta donde estoy". A Ecuador le mataron la vaca, y ahora lleva viento en las velas.

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