Los Estados Unidos del españolismo

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Luis I de Asturias (éste vale y corre tanto o más que su paisano Alonso) y IV de Montjuïc (por su condición de bigoleador en la cuarta Copa de la historia) está llamado a ser el héroe, el único o uno de ellos, en el partido ante la Real. Nos lo reafirman sus diez goles en Liga, los mismos que el Virrey Tamudo, y su capacidad de estar a la altura en este tipo de encuentros: sin ir más lejos, idéntico escenario pero diferente elástica dos años atrás en el Espanyol-Murcia y un tiro al larguero que atragantó el almuerzo y el hálito a 52.000 almas.
Yesa cantidad tremenda de españolistas debe reunirse de nuevo en el Olímpic cuando quiera que se dispute la finalísima. Desde las oficinas lanzan la campaña Unidos por el Espanyol y nosotros nos añadimos al llamamiento. Por dos horas habrá que aparcar las movidas de la temporada, que no fueron pocas: el lío de China, el aterrador inicio liguero, la destitución de Lotina y la marcha atrás, el fallo informático del 1-D, la junta de febrero, una segunda vuelta otra vez de espanto, la gloriosa final de Copa y, al fin, el escarnio público del pasado sábado en el Camp Nou. Demasiado patiment para un pobre corazón. Y eso, una corazonada, tenemos con Luis, así como la mala espina que nos da Mark González por una simple razón: pudo venir cedido pero se fue a la Real y lo está bordando, ¡ay! Si ya lo decíamos: habrá que sufrir hasta el final... y más allá.



