Renació para volver a ser grande

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En una campaña en la que el Espanyol estuvo a punto de descender, la 2003-04 (y sólo se salvó en la última jornada), De la Peña cometió la frivolidad de ser el máximo asistente de la Liga. Es algo así como convertirse en el zamora militando en el colista. Este año ya acumula una decena y eso que el equipo también flirtea con la zona baja. Nunca fue bueno, eso sí, su idilio con el gol: no lleva ninguno este ejercicio y marcó únicamente 15 en los 200 partidos de Liga que curiosamente cumplió el domingo contra el Atlético.
Quizá sea sólo cosa de la casualidad, pero Iván llega a la final afiliado a los números redondos. ¿Cuántas asistencias ha dado desde que debutó en Primera? Pues 50, algunas de ellas ante el Zaragoza, rival frente al que jamás perdió. Por eso nos da que el Espanyol debe encomendarse a él si quiere acercarse con peligro real al área blanquilla. Algunas razones más: su sociedad con Tamudo siempre fue letal en las grandes ocasiones, el cántabro está tan motivado que lo considera el encuentro "más importante" de su vida y, además, en Montjuïc se ha reconvertido en un jugador de corte defensivo cuando las circunstancias lo requieren. En el Espanyol volvió a nacer, y mañana puede volver a ser grande.



