Por encima de los técnicos

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Cuando Wenger llegó al Arsenal después de entrenar al Mónaco y tras una breve experiencia en Japón, la gente se burlo de él. La prensa inglesa inventó entonces un refrán que usó también la afición de los cañoneros. Se decía por Highbury : "Wenger, who?; "(Wenger, ¿quién?) para subrayar su falta de currículum. Igual que Caro ahora. Sin embargo, la mano de Wenger se notó rápidamente y conquistó para siempre a la gente del Arsenal.
Pero sobre todo, el partido de ayer ha servido para recordarnos que, en este tipo de noches europeas, en estos choques llenos de tensión, los que mandan de verdad son los jugadores. En estos casos, no hay sistemas que sean más importantes que el talento individual de los que saltan al césped. Ni que las ganas que pueden tener los futbolistas. Me gustan los debates sobre la táctica, me encantan las tertulias sobre los sistemas, pero prefiero cuando las cosas no se desarrollan según un guión preestablecido. Cuestión de emoción. Y eso, la emoción, es exactamente lo que pasó anoche en el mítico Highbury.



