Los premios, Etoo y mi madre

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Me sentí fatal el viernes pasado cuando escuché las palabras de Samuel Etoo. Pensaba ser el inmigrante mejor integrado de este país y me di cuenta de que el camerunés me superaba con creces en españolidad. Etoo tiene la característica de conjugar el típico victimismo catalán por un lado y la envidia y el complejo antifrancés de la vieja derecha española por otro lado. Una hazaña, sin duda alguna. Dice Samuel : "Los periodistas de L'Equipe no me votan porque no les lamo el culo. Si los franceses no estan contentos que se vayan a ver a su madre". Simplemente me gustaría recordar a Samuel que no se moleste con los traseros de los empleados L'Equipe, ni siquiera con los galos en general porque los que tienen el honor de elegir cada año el Balón de Oro son los corresponsales de France Football y que no son franceses. Sólo vota uno de esta nacionalidad, el director de la revista, los demás son de cada uno de los países de la Europa del fútbol. Es decir: un inglés para Inglaterra, un turco en Turquía, un alemán en Alemania y un español en España, que por cierto, se trata de un colega catalán.
Si el Balón de Oro es tan reconocido y tan envidiado es justamente porque sus votantes son representativos de la diversidad futbolística. Samuel: "Arrêtes tes conneries", es decir, dejate de tonterías. Eres demasiado buena persona y tienes demasiado talento para perderte en absurdas polémicas con cosas que ahora podrían ser secundarias. Aunque entienda tu frustación. Porque, como escribió desde Barcelona ayer Fabián Ortiz, siempre hay algo de injusticia en los premios personales. Yo, por ejemplo, esperaba ser Mister España 2005



