Yo digo Joaquín Maroto

Extremos de dos rombos

Joaquín Maroto
Redacción de AS
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El fútbol es ciclotímico en sus manías. De repente se pone de moda el 4-4-2 como sistema universal y aparece un entrenador que le da al asunto una vuelta de tuerca y pone al portero en la posición de defensa libre. Inventa el achique de espacios. Variaciones sobre una misma partitura. Uno de los axiomas del fútbol son los extremos, a los que ahora otra vez amenaza el sistema en rombo. Particularmente pienso que cuando un entrenador decide jugar sin extremos es porque no los tiene. Dominar la banda exige velocidad superior, técnica en el regate y precisión en el pase. Y claro, de eso hay poco y muy caro.

Reyes tiene esas virtudes, como las tiene Vicente. En España tenemos la suerte de contar con dos extremos de verdad, lo que irá en beneficio de nuestra Selección. En Inglaterra gustan de jugar por las bandas, y su fútbol es espectacular de puro simple. Simple pero bello. Bello por directo. Para jugar con el rombo hay que tener laterales como Cafú Cicinho o Roberto Carlos, que son más extremos que laterales, la verdad. Brasil es una de las pocas grandes selecciones que usa el rombo, pero como queda explicado es de mentirijillas. Lo cierto es que esos laterales de largo recorrido, los llamados carrileros, son extremos. Los otros, los que no tienen velocidad ni técnica suficiente para recorrer la banda, sólo son defensas.

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