El lado oscuro de la fuerza
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Los caprichos, incluso a veces las tontunas, de los futbolistas de algunos de los más grandes equipos del mundo han ido en aumento en los últimos años y al final de las bromas hemos pasado a mayores. Se puede generar un incidente diplomático por vacilar al alcalde de Chicago, por sacarle parecido a Kofi Annan con el padre de Makelele, por visitar al Papa en Castelgandolfo con zapatos blancos y sin calcetines, por armar lío con los pasaportes en un aeropuerto extranjero e incluso por no acudir a los actos promocionales contratados por el club que les paga. Si no había pasado nada es porque esos líderes, maestros de la diplomacia y la paciencia, miran para otro lado ante tal desahogo.
Pero el Inter ha cruzado la línea. Anunció que suspendía su gira por Inglaterra después de que Zanetti, como capitán, le pidiera a Moratti que les liberara del viaje. Livingstone, el alcalde de Londres, les puso las peras al cuarto. Y Moratti reculó, aunque a medias. El Inter viajó ayer apresuradamente y con la cara colorada. Pero lo ha hecho cargado de suplentes. En Inglaterra no verán a Adriano, Toldo, Verón, Córdoba, Cambiasso, Zanetti, Recoba o Kily, entre otros. Cuando un vestuario se pasa al lado oscuro es porque se quiebra el principio de autoridad. Comienza el caos con cosas pequeñas, vaciletas, y acaba como el Rosario de la Aurora.




