La ingeniería del traspaso
De Lucas firmó por el Chelsea tras hacerle un regate al Espanyol usando de puente al Alavés. Lo hizo así para evitar el pago de los derechos de formación. Esa treta de usar un club intermedio para conseguir beneficios bien económicos o de cualquier otra índole es vieja en el fútbol. Un caso sonado fue el de Hugo Sánchez, quien dio el salto del Manzanares a Chamartín vía Universidad Autónoma de México. En esta ocasión no fue por dinero, sino por razones morales. Entonces no estaba bien visto un traspaso directo entre dos rivales, como es el caso del Madrid y del Atlético. También Zé Roberto llegó al Real Madrid después de una pirueta. Juan Figer, el mismo agente que hoy representa a Robinho, le sacó de la Portuguesa, de Sao Paulo, vía Uruguay. En este caso, como en el de De Lucas, sí que fue por razones porcentuales. Recoba esperó en un club fantasma de Montevideo, el Fénix, su pase al Inter. En otro equipo propiedad de Paco Casal, el Rentistas (¡qué nombre tan apropiado!) aguarda destino Baiano: Celta o Deportivo. Sólo hay un traspaso-puente que no contentó a todos los intervinientes: el de Etoo.




