Graciñas y que te vaya bien Jabo
Noticias relacionadas
Se acabó. No habrá más "bos días, buenos días", ni más deberes, ni más peregrinajes a Santiago de Compostela tras un triunfo épico ante el Milán. Todos hemos vivido alguna anécdota al lado de este hombre entrañable. Yo siempre tendré que agradecerle aquellas palabras en el primer encuentro con él. Apenas llevaba dos semanas en Galicia y tras una entrevista, compartimos una cerveza. "Así que tienes a tu pareja en Madrid y vienes aquí solo a trabajar. Pues igual que yo. Si necesitas algo, lo que sea, me llamas, que para eso estamos. Si no nos ayudamos entre los Rodríguez, mal vamos".
El pasado viernes tuve la suerte, ahora lo sé, de participar en una comida "medio histórica" (como se apuntó socarronamente en los cafés), con un puñado de amigos, a la par que periodistas. La excusa era mi embarazo y el final de temporada. Estaban Juanito Barro, Monchiño, Vázquez, Rodri y Arturo. Y allí apareció Jabo con Paco Melo: "¿Qué tal pandilla? Me apetecía venir". Allí, entre albariño, pulpo, zamburiñas, empanada, tortilla y bacalao, Jabo nos dijo adiós sin decirlo. "Lo importante es la amistad que quedará entre nosotros, aunque tú andaluz, me has apretado mucho últimamente. Pero ya sé que es culpa de Manolete...". Aquello que alguien bautizó como El Cónclave de la Domus acabó abrazos de despedida. Fue un placer Jabo, graciñas por todo.



