Toni se ha ganado la fe de la afición
Noticias relacionadas
Yo confieso. Confieso que cuando comencé a hacer la información del Atlético caí rendido ante Paulo Futre, entonces director deportivo. Entiéndanme, era mi ídolo de la infancia y cuando le conocí, siempre tan simpático, tuve un ligero síndrome de groupie. Bueno, antes de que las dudas respecto a mi sexualidad desvíen su atención, les diré que ahora veo mi error. Bajo su dirección, la política de fichajes fue desastrosa: muchos, muy caros y con un rendimiento lamentable. Si jugadores como Contra, Javi Moreno o Dani Carvalho tuvieran que decir en voz alta sus sueldos sin que les entrase un ataque de risa, no podrían. Se rumorea que en el Milán, cada vez que piensan en aquella época, lloran . Están convencidos de que, si aprietan un poco más, se habrían llevado a Torres a cambio de una opción de futuro sobre Donadoni y una foto firmada de Van Basten.
Aquella relación fallida me hizo recibir a Toni Muñoz con total indiferencia. Ya saben, las verdades indiscutibles tras toda primera ruptura: el amor no existe y el Atlético no sabe fichar. Bueno, pues patiné otra vez. El año pasado empecé titubeando, pero acabé crecidito: Ibagaza fue una decepción, Lequi se quedó a medias y mejor no hablamos de Musampa y Novo. En mi cruzada no supe apreciar los síntomas de mejoría: buenos precios para los conocidos y buen ojo en las apuestas personales. Todo eso ha explotado este año: Perea, Pablo, Antonio López, Luccin y, ahora, Gronkjaer. El futuro del Atlético es mil veces más brillante que hace seis meses a un precio irrisorio. Ahora, cuando en medio del torbellino que vive el Madrid surgen viejos conocidos como Gravesen o Elano, me creo que Toni sea capaz de convencer a Solari. He recuperado la fe a golpes.




