Pesimismo del gallo francés

Noticias relacionadas
Ningún miembro de la delegación francesa desplazada a Alicante lo va a reconocer públicamente pero en el fondo nadie se hace ilusiones. Contra la armada española, mis compatriotas lo van a tener muy crudo. Un viejo refrán de mi país, que suelo usar a menudo para motivarme, dice Imposible no es francés pero eso no impide ser un poco realista de vez en cuando. ¿Quién mejor que Francia, país donde se juega el torneo de Roland Garros, puede valorar la fuerza de los españoles en tierra batida, su superficie preferida? Tanto Carlos Moyá como Juan Carlos Ferrero han ganado la famosa prueba parisina y ambos jugadores incitan de por sí mucho respeto en la escuadra francesa, por no decir temor. Si, más allá de la primera impresión, intentamos mirar las estadísticas, también nos damos cuenta de que las comparaciones son odiosas. Las confrontaciones en individuales caen casi siempre del lado de los españoles.
Sinceramente, los franceses confían mucho en conquistar el partido de dobles, por la inexperiencia de Robredo y Nadal, pero ven difícil ganar, incluso, uno solo de los individuales. Una de las razones principales de este pesimismo es la baja de Sébastien Grosjean. Sus problemas familiares (aunque oficialmente el jugador ha anunciado una lesión en el muslo para justificar su ausencia) han acabado con su temporada. Un contratiempo que ha mermado bastante las esperanzas francesas del equipo de Copa Davis. Y no parece que Guy Forget, el capitán, tenga una clara solución de recambio. El gallo herido se va a sentir muy pequeño en una plaza de toros tan grande, salvo que la magia de esta competición rompa todos los pronósticos.



