Desde que Charles Chaplin parodiara a Hitler en El gran dictador, muchos han sido los líderes de regímenes nada democráticos los que han aparecido como objeto de mofa en el cine. Gente como Sadam Husein, que mantenía una relación homosexual con Satán en la película de South Park; o Francisco Franco en Espérame en el cielo, de Antonio Mercero. Hasta los chicos de Muchachada Nui dedicaron uno de sus celebrities a Gadafi.
Puede que no sean suficientes ejemplos como para hablar de un subgénero de dictadores de risa en el séptimo arte, no al menos hasta que se estrene la nueva locura del cómico inglés Sacha Baron Cohen, que después de falsos documentales "sacacolores" como Borat o , se mete en la piel de un dirigente absolutista muy particular en El Dictador.
El actor, que por cierto rodó parte del filme en la sevillana Plaza de España, interpreta al almirante Haffaz Aladeen, un dictador norteafricano que odia la cultura occidental y que hará todo lo posible para que la democracia no llegue a su país, la República de Wadiya. Un vehículo perfecto que Baron Cohen aprovecha para hacer una crítica ácida de la hipocresía que reina en el mundo de las relaciones diplomáticas internacionales.
Claro que si el humor políticamente incorrecto no es excusa suficiente para que te animes a ir al cine, igual si te decimos que por la película desfilan bellezas como Anna Faris y Megan Fox hasta te lo piensas.
