El nuevo 'roadbook' que deja dormir más a los copilotos
Es una de las palabras más utilizadas en el Dakar, sobre todo este año, pero, ¿cómo se interpreta el libro de ruta? Diego Vallejo, copiloto de SsangYong, lo explica a AS.


Ha sido uno de los temas más recurrentes en la previa del Dakar, la principal novedad de las reglas que se han estrenado en Arabia. Hablamos del 'roadbook' y de los cambios que se han hecho en él, principalmente entregarlo por la mañana durante seis etapas (la segunda y la tercera ya pasadas, la quinta de hoy, la sexta de mañana, la décima y la undécima) y hacerlo aún más difícil. Pero, ¿cómo se interpreta el libro de ruta de cada día? Quedamos con Diego Vallejo, copiloto de Óscar Fuertes en el SsangYong, para que nos lo explique.
Empezamos por lo básico: "Tenemos tres columnas. En la primera se marcan los kilómetros totales y parciales entre cada indicación. En la del medio, el rumbo y cómo es cada paso. Y en la tercera, otras explicaciones añadidas". La primera es la más sencilla, el lío llega en las otras dos, y puede ser monumental porque entre dibujos y letras hay demasiada información: "Salen postes de luz, montañas, ríos secos… Indicaciones como: 'Quedarte a la derecha dentro de un gran valle' (DS Gd Valley) o 'Dejar pista principal' (Qt PP). Son muchos códigos en francés".
Diego nos explica algunas. Primero las flechas: "Cuando es recto y no cambias de carretera es negra, si hay cambios, azul, y si es fuera de pista, discontinua". Después, los rumbos: "En el medio (Moy) tienes que fijar un rumbo y puede haber curvas de por medio, y el fijo es el que tienes que fijar a la salida de la misma viñeta. Es decir, si en el primero sigues ese rumbo en línea recta llegarías al siguiente punto, pero en el segundo no. También hay oblicuos (OBLIC)". Y seguimos con los peligros, marcados con interrogaciones: "Tienen tres niveles de dificultad".

"Este año los dan pintados y estoy muy contento porque si no tendría que pintarlo yo", dice con alivio porque le ahorran trabajo, aunque cuando no los dan por la mañana toca tarea. "Te dan un libro de modificaciones que tienes que incluir en el que ya tenías, cortando y pegando las viñetas nuevas una a una", apunta con el estuche ya preparado en la mesa. Y, sobre su elevada dificultad, ¿qué opina? "Me encanta, los 'roadbooks' están hechos para que te pierdas. Es muy difícil hacer trampas y eso está muy bien, iguala mucho las cosas".
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El objetivo del 'roadbook' es ir indicando donde está cada punto de control hasta ver la meta y "cuando se te abre una flecha (cuando aciertas uno), es una alegría como pocas iguales en la vida", dice con una amplia sonrisa. Y si lo dice así es porque no es nada fácil: "Hay varios tipos de 'waypoint'. Los de seguridad tienes que validarlos a 50 metros, y los ocultos a 90. En ambos, hay una flecha a 800 m que te indica el camino, pero los 'C' no tienen flecha, te salta de un 'waypoint' a otro directamente y a veces es difícil darte cuenta si lo has pillado o no".
"Siempre digo que la navegación es cosa de dos. Hay pilotos que dicen: 'Se perdió el copiloto'. Y no, se pierden los dos. Cuando cantas una nota tienes que buscar ya la siguiente, no puedes estar viendo si va por el buen sitio todo el rato. Hay algunas que son a 200 m y vas a 140 km/h, así que imagínate… Y en las motos tienen visión de 360ºC, dentro de un coche, con el Hans, ves como si fuera una pantalla de televisión", añade. Todo muy 'fácil' como leen. "Con todo este lío, lo normal sería perderse", le decimos. "Es ponerse, como todo en la vida".

