Brabec destaca en un Dakar que hace estragos; Barreda 6º
Magnifíco ritmo del americano, nuevo líder, en un día difícil y accidentado que el español superó con creces pese a su fisura y una reducción en los tiempos que le perjudicó
Uno se puede imaginar lo extremadamente complejo que debe ser ir pilotando bajo una nube constante de polvo cuando desde el mismo vivac se aprecian las polvaredas que se forman a lo lejos, por donde transcurre el bucle de Neom, el primero del Dakar. Quien abre pista no tiene ese problema, pero sí otro: no hay trazas, no hay guías que te puedan marcar el buen camino y la navegación depende exclusivamente de ti. Por eso, salir un poco más atrás tiene ventaja, y así se vio al tercer día en motos con Brabec y Brunch a los dos lados de la balanza.
El estadounidense, que ya fue segundo en la etapa inaugural tras Price (hoy muy lejos tras perderse), logró el primer triunfo para Honda completando una etapa espectacular, solo hay que ver la distancia que le metió al segundo clasificado, Cornejo: cerca de 10 minutos (que finalmente fueron 5:56 ya que la organización tomó como tiempo final el kilómetro 389 por un problema técnico en los GPS). La victoria de Ricky, además de hacerle líder, tiene especial mérito por ser el final de la 'supermaratón', por ser la segunda etapa con entrega del 'roadbook' por la mañana y por ser una que está empezando a hacer estragos, algo que se nota en unas diferencias más amplias y en unos accidentes más numerosos.
Uno que sufrió un golpe importante que le dejó muy tocado un hombro fue Branch. Ayer dio la sorpresa ganando la etapa y hoy una roca le hizo volar por los aires en el km 88 cuando abría pista. Al menos pudo ver la meta, no como Van Beveren, el referente de Yamaha, al que una fuerte caída en el tercer kilómetro le dejó fuera y tuvo que ser trasladado en helicóptero al vivac. Son dos ejemplos de la dureza que ha alcanzado el Dakar en su tercer día, en el que se llegó la máxima cota de altitud (1.400 m), y que Barreda superó con un sobresaliente.