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F1 I GP DE AUSTRIA

¿Cómo afecta la ola de calor a la F1 en el GP de Austria?

La mecánica se pone a prueba bajo los 35ºC del sol de Red Bull Ring. "Puede complicar la gestión de los neumáticos", indica Raikkonen.

¿Cómo afecta la ola de calor a la F1 en el GP de Austria?
Peter Fox Getty Images

Con media Europa bajo los efectos de una ola de calor, es lógico preguntarse qué consecuencias tiene el aumento de las temperaturas para un deporte tan físico como mecánico, la Fórmula 1. Este fin de semana se rondarán los 35ºC de temperatura en Red Bull Ring, unos diez grados más que hace un año en el mismo GP de Austria. El asfalto de Spielberg superará incluso los 50ºC con los monoplazas en la pista, y eso tendrá consecuencias evidentes en la degradación de los neumáticos durante la carrera.

Para hablar de calor, quién mejor que 'Iceman'. Kimi Raikkonen, a AS: "Es cierto que hará mucho calor y eso puede complicar las condiciones de los neumáticos en la carrera. Aunque el fin de semana pasado, en Paul Ricard, ya fue así. Hasta donde yo sé, habrá que trabajar bien con los neumáticos y por esa parte sí puede volverse un poco más difícil teniendo en cuenta las estrategias". Quizás los pilotos deban decantarse por opciones más duras que mantengan sus prestaciones durante más vueltas. De nuevo, como en Francia, empezar la prueba con el blando de Pirelli parece una mala elección.

Además de las gomas, la temperatura puede afectar seriamente a la fiabilidad del monoplaza. Por una parte a los frenos, sometidos ya a una tensión media en este trazado con varias curvas de ángulos de noventa grados a las que se llega tras largas rectas. Se pisa el pedal siete veces por vuelta y durante el 15 por ciento de la carrera, indica el fabricante Brembo, y no sería raro ver cierto humo procedente de los discos si la refrigeración no actúa correctamente. De hecho, ese es otro apartado clave: algunos equipos revisan las tomas de aire para este tipo de carreras por el miedo a un sobrecalentamiento de, por ejemplo, el motor.

Carlos Sainz, también en respuesta a este medio, subraya que físicamente no será un reto más grande de lo habitual para el piloto: "No es un circuito extremadamente físico. Sí es muy rápido, eso el cuello lo nota. En cuanto al coche, el calor es el mismo para todos y esperamos poder adaptarnos bien, porque no sabemos si nos va bien o no. Lo importante en esas circunstancias es que la fiabilidad suele ser un problema y hay que asegurarse de que no tenemos fallos de ese tipo". Por cierto, a última hora de la tarde del jueves se abrieron los cielos de Austria y cayó un enorme chaparrón.