Zork: Grand Inquisitor - Hades
Pues aquí estamos, materializados ante ese poste que berrea consignas a un volumen francamente insoportable. Seras capaz de seguir?
Hades [A la búsqueda del Coco]
Lo primero es meterse por el oscuro pasadizo que conduce a los alrededores del río estigio. Sin embargo, parece que Caronte no está por los alrededores, así que usamos el teléfono infernal [ehem] adjunto, y pulsamos 8-2-8-9-5.
Aparece Caronte, pero un par de zm. le convencen de que nos traslade a la otra ribera, dónde se hallan... las puertas del infierno. ¡Ja, ja, ja... cof cof [vaya, ya le ha dado la tos a El Bárbaro... va a poner perdido de salibazos microscópicos el monitor, y luego se quejará a la asistenta... el día que se atreva a regresar...] ja ja!!!
Abrimos el buzón que hay al lado de las puertas infernales [¿666?] y encontramos el sobre que nos mandó desde otra época remota el grifo. Hubiera sido posible que no hubiese llegado, pero no todos los servicios de correos son iguales, por lo visto. Pero no tenemos nada para abrir la carta. Bueno.
Cancerbero no nos deja pasar, aunque usemos Obidil para ligar con él. Hay que ser más ladinos, ir hacia donde está Caronte, usar Snavig sobre él, y regresamos hacia Cancerbero, que nos confunde con él. Recogemos la ficha de Charon [Caronte] y fichamos, para penetrar en el infierno, allá donde vive Lou Ciber 8)
Encontramos otro tótem, esta vez de un brogmoide [bruto azulado, todo músculo pero sin seso conocido, nada que ver con los pitufos] y una puerta temporal, que abrimos usando Narwile y a la cual enviamos el grifo usando sobre él Yastard.
[Los otros poca cosa pueden hacer en...]
Islas draconianas
El grifo es el único que puede pasearse por el lugar, ya que los demás no saben nadar y él sabe volar. Aunque no sepa nada sobre centros de gravedad.
Primero localizamos una isla con tres puntas, y accionamos la derecha, emergiendo una enorme isla en el centro del archipiélago. Aterrizamos allí y recogemos dos paquetes, uno azul y el otro rojo. Localizamos en otra isla un esqueleto, que sujeta una mancha, así que... sí, la recogemos.
En el extremo norte hay otra isla, con dos orificios o géisers, en los que colocamos los dos paquetes y usamos sobre ellos la mancha, quedando uno con forma de capitán y el otro en forma de balsa... y lo que es más interesante, resulta que todo el archipiélago es un enorme dragón haciendo la digestión... oh, mi madre.
Obligamos al grifo a meterse literalmente en la boca del dragón [lugar muy pestilente, según las leyendas, aunque los aposentos de Su Excelencia y la Cueva son mucho peores... ah...] encontrando en su campanilla el Coco. Pero el problema está en salir con el Coco encima, ya que al dragón le da por cerrar las mandíbulas justito cuando pasamos.
Bueno, lo primero que hay que hacer es arrancar el diente dorado, recoger la cuerda y meter el coco en la balsa. Hecho esto, hay que salir al exterior, y usar la cuerda para unir balsa y capitán. Vuelta al interior, y ahora hay que pinchar, usando el diente, al capitán. Siento decir que no hay modo menos liado de hacerlo. Hecho esto, hay que huir a toda prisa de la boca, ya que el dragón se sumerge, y acto seguido localizar la balsa flotando cerca de la panza, recoger el Coco, y aterrizar en Hugh. El Coco va en el sillín central. Ahora sólo resta regresar por la puerta espacio temporal.
De nuevo en el Hades
Ahora hay que salir. Parece fácil, pero Caronte nos recuerda que nadie regresa jamás del infierno. Pero es una dificultad de segunda. De antros peores ha salido El Bárbaro, aunque normalmente era esposado. Bueno, lo que hay que hacer es usar el hechizo Snavig en Cancerbero, de modo que podemos subir a la barca de Caronte incluso sin pagar peaje.
Nos quedan por recoger dos de los artefactos místicos, vamos primero a por...