Los Archivos Secretos de Sherlock Holmes: El Caso de la Rosa Tatuada

Los Archivos Secretos de Sherlock Holmes: El Caso de la Rosa Tatuada - Tras la pista del Artificiero y el Fotógrafo

De nuevo Holmes en un caso de lo más misterioso. Junto con su compañero Watson investigará hasta dar con el asesino...

TRAS LA PISTA DEL ARTIFICIERO Y EL FOTOGRAFO

Suben al piso del 221B y la Sra. Hudson les trae aviso de que pueden ir a visitar al Sr. Dewar. Holmes analiza la fórmula sobre la mesa del laboratorio : tras usar las tijeras en la foto, y echar el trozo en la jarra, añade hidróxido de Amonio ; tras esto añade a la mezcla cloroformo y usa la varilla en la jarra para mejorar la mezcla (Colacao, colacaoooo)

En el laboratorio de explosivos y fertilizantes, Dewar ha concluido su análisis de los restos de la bomba que Holmes le facilitó, y le comunica a Holmes que cree necesario que visite a un tal Lloyd-Jones, minero barrenador y anarquista.

Breve visita al susodicho minero : tras interrogarle brevemente y hablar con Watson, parece claro que mientras esté su hermana por las cercanías el fulano no aflojará su lengua.

Holmes se decide a informar al Káiser de los resultados de las investigaciones referentes al complot de Moellendorf.

Ahora Holmes puede visitar a Lloyd-George sin que su hermana incordie. Tras examinar a fondo la pianola, apretando los pedales incluso, Holmes la manosea y la abre, encontrando una caja de puros ; tras olfatearla y examinar los billetes (que confisca) habla otra vez con el dinamitero hasta hacerle confesar su parte en la conspiración. Abandona al moribundo, sabiendo que si vuelve por allí, le encontrará muerto y a su hermana llorando desconsolada.

Buen momento para que Holmes visite a Rumsey y se lleve una aguja y un botón si aún no los tiene. Lástima que no haya hilo y se ponga a hacer costura con Watson, pero...

Es menester aprender a jugar al billar de una puñetera vez. En el salón de billar, tras examinar la diana, la silla y retirar la chaqueta, e intercambiar unos insultos con Mahoney, es menester que Holmes mire al camarero y hable con él hasta pedirle los dardos. Tras mirar al borracho y volver a hablar con el camarero hasta que éste se digne darle una pista sobre como convencer a Mahoney, conversa con el sujeto, le invita a cerveza (irlandesa, supongo) y retarle a jugar a los dardos hasta que le venza. Una vez hecho esto, Mahoney le enseñará el secreto del billar si le reta de nuevo a jugar a los dardos. Tras abrir el maletín, sopesar y recoger la bola de billar, le pregunta a Mahoney sobre la extraña bola de billar.

Holmes se dirige a sonsacar al mayordomo de Lawton. Tras hablar con Jenkins, y hacerlo en la sala de billar, Holmes comenta con Watson los descubrimientos. Vuelve a hablar con Jenkins y le enseña la técnica del diamante (que sirve para estar eternamente haciendo carambolas, por cierto). De regreso a la sala del piano, vuelve a interrogar a Jenkins y le pide las llaves del álbum de fotos y le cuestiona sobre sus mentiras. Tras abrir el álbum usando la aguja de Rumsey, lo hojea, dándose cuenta que falta una foto. Nuevas preguntas para Jenkins, luego tocar el piano (ouch !) y pedirle a Jenkins el tiempo que hace que nadie ha afinado el piano. "¿Cómo ?" contesta el lacayo "pero si vinieron ayer". Luego Holmes estudia la música de las partituras sobre el atril y vuelve a preguntar a Jenkins sobre la acompañante en los conciertos privados de Lawton, que resulta ser Lady Lockridge.

Visitan a la melómana (amante de la música, melones ignorantes). Tras hablar con Watson para pedirle su opinión, y examinar a la señora a fondo, las fotos, el violín y el piano, y abrir el neceser Holmes se decide a departir con la fulana aristócrata. Finalmente se ofrece para acompañarla al piano, tras lo cual, con el permiso de ella, se lleva la partitura.

En el 221B Holmes se mete en su habitación y encuentra el cilindro de la obra que corresponde a la partitura. Tras colocarlo en el fonógrafo y arrancarlo, se pone a practicar con su violín para cogerle el tranquillo.

De vuelta a la mansión señorial de Lady Lockridge, Holmes propone a la dama que le deje tocarle el violín, cosa que el detective hace. Tras esto habla con ella sobre Lawton y Jenkins. Tras examinar por dos veces las fotos sobre el piano averigua el nombre del fotógrafo, Hargrove, sobre el cual interroga a la señora de la casa.

Visita el estudio de Hargrove : bodas, bautizos, carné de identidad. Tras recoger la tarjeta de visita y mirarla (curiosa fecha, a fe mía) le echa un vistazo al libro de visitas y luego habla con el atareado retratista. Tras recoger una de las fotos de promoción, descorre la cortina.

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