Noctropolis - Maestro Macabro. El Laberinto

Una aventura gráfica como las de toda la vida. Los puzzles son bastante complicados y el ambiente en el que se desarrolla muy oscuro

Maestro Macabro. El Laberinto

Cae en la emboscada de Maestro Macabro, e inhala un gas venenoso que de nuevo pone en peligro su vida. Pero eso no es nada comparado con lo que tiene en mente hacer Maestro Macabro con el cuerpo serrano de Peter, alias Tenebroso. Mientras Maestro Macabro se va para "mellar sus instrumentos" aprovecha el susodicho para liberar a Stiletto, con un dedo mutilado cobardemente por el loco médico, moviendo la jarra de ácido y luego la bandeja de la izquierda. Stiletto a su vez lo libera a él. Tenebroso recoge un matraz de la estantería, y abre la puerta. Aparece Maestro Macabro pero Stiletto "termina" rauda y veloz con él.

La siguiente cámara, antesala del laberinto, es un museo de los horrores experimentales de Maestro Macabro. Recoge Tenebroso algo del ácido que sale de las baterías y sale por la puerta de la derecha, llevándose a Stiletto de semejante antro de morbosa perdición.

La próxima sala esta aireada por un gigantesco ventilador, por entre cuyas aspas se aventura el sorprendente dúo, pues no hay salida por ahí. Mas al otro lado tampoco. Eso sí, Tenebroso se lleva un poco de cuerda tras cortarla con los cristales y una rueda de entre la basura. Tras volver a pasar entre las aspas, usa la cuerda para atar el gigantesco y pesado bloque de hormigón y las aspas giratorias, que proporcionan al bloque un movimiento vibratorio simple que lo hace chocar contra la pared opuesta, abriendo un agujero a la vez que atascando el ventilador. Ahora pueden salir de allí los dos.

Ya en la zona de las alcantarillas, usa Tenebroso la jarra rellena de ácido para montar un puente improvisado hacia el otro lado y llegar hasta la zona del puentecito.

Ya en el puente, antes de atravesarlo Tenebroso y Stiletto se dirigen por la salida al fondo, a unas alcantarillas con gran corriente de agua. Tampoco hay salida por allí, pero Tenebroso se lleva una barra, que de vuelta al puentecito usará para inmovilizarlo y poder cruzar al otro lado.

Fin de trayecto. La única salida aparente conduce a un infierno flamígero. Tenebroso instala la rueda en la válvula para cortar el flujo del agua, y tras recoger la red (que no le servirá de nada, pero todo lo que no esté estacado es bueno llevárselo) vuelven a dónde encontraron antes la barra de metal. Metiéndose dentro del río subterráneo, ahora seco, pasan por el túnel y se dirigen hacia la salida.

Antes de salir, se encuentran con una víctima de las crueles operaciones sin anestesia del Maestro Macabro. Tras entregarle el maquillaje la bestia se vuelve amigable y declara ser el ex-contable de Cygnus. Su destinó se selló cuando descubrió que el financiador de la Aguja Solar era Whisperman (el Hombre de los Susurros), el criminal jefe de Subterrania, del que ya hablaran los golfos de la pandilla cuando Tenebroso les entregó los cuchillos de Dedo Verde.

Tras solucionar el rompecabezas que abre la puerta de la salida del laberinto (poned en línea los puntos del mismo color, de modo que cada linea de un solo color coincida con el color indicado con una punta del mismo color en el marco, en el mismo punto) Tenebroso debe tomar otro baño en la Guarida Sombría.